“La terapia es aprender a defendernos menos”

“La terapia es aprender a defendernos menos”

El escritor y terapeuta Joan Garriga ofrece una charla este miércoles (19 h.) en Fundación Caja Mediterráneo, organizada por La Nueva Asociación del Voluntariado, para hablar de la búsqueda.

 

 

¿Qué le evoca la fraseel apasionante viaje de la vida”?

El enfrentar grandes temas. De la misma manera que San Juan de la Cruz decía que “en el ocaso de nuestros días seremos juzgados en el amor”, uno de los capítulos más importantes es el de los vínculos y el de enfrentar grandes tareas.

¿Como cuáles?

¿De dónde venimos? ¿Cómo hemos construido nuestra manera de estar en el mundo? La sexualidad. El juego del amor. ¿Tener pareja o no? ¿Maternidad y paternidad, sí? En medio está nuestra profesión. Si hacemos lo que queremos hacer. Hay otros grandes temas como la enfermedad, la conciencia de la muerte. Es apasionante porque es un viaje heroico, existencial.

¿Cuál es la meta del viaje?

Ya lo dice Ítaca en el poema de Kavafis: “En realidad es volver a casa”. O como dice Eckhart Tolle: “Reencontrar el alma”.

Estar centrado.

Hay autores que lo dicen de otras maneras. Todo es una oportunidad para sentirnos nosotros mismos. Enfrentarnos a los monstruos que tenemos en la cabeza, enfrentarnos a las tentaciones… Volver al centro es ir más allá de las pasiones que están alimentadas por el paisaje del ego. ¿Qué es una vida lograda?

¿Qué es?

Aquella que nos permite lograr el lugar silencioso.

¿Cómo se alcanza ese silencio?

Algunos dicen que por gracia. Hay más facilidades si uno se trabaja, si profundiza en el autoconocimiento.

Siga.

Hay dos vías. Está el autoconocimiento de la idiotez, de lo automático y otra vía es conocer el lugar espiritual que, a veces, llega tras sufrir grandes pérdidas. Nelson Mandela y Pepe Mújica estuvieron encarcelados y fueron perseguidos.

Y son grandes ejemplos para la sociedad.

Por benevolencia, naturalidad… En el caso, de Mandela domesticó sus sentimientos de odio.

¿Conoce algún caso de cerca?

Hace poco hablaba con una persona que había perdido a un hijo de forma devastadora y me dejaba ver su tendencia a inclinarse ante los deseos de la vida antes que a sus deseos personales. Así no te pierdes.

¿Cuál sería el primer paso para no perdernos en el odio o el sufrimiento?

En un sentido metafórico, apostamos por las planes del lío personal, de vivir la vida pensada, en vez de tender a vivir en la vida vivida.

 ¿Cómo es eso?

Sería genial una actitud más contemplativa, más espontánea, más conectada, donde no interfieren tanto los deseos personales. Sería bueno asumir que llevamos un traje que nos aleja de nosotros mismos.

¿A qué se debe que sea maestro de Constelaciones Familiares?

A ver… Defiendo esta disciplina por afinidad, conveniencias prácticas y siento que puedo dar lo mejor. Por ejemplo, no necesito escuchar mucho a la gente. Me cansé de escucharla. Las prácticas de las Constelaciones van directamente al corazón de las personas y, en este viaje, lo más importante son los asuntos del corazón.

¿De qué manera?

Mirar los vínculos con el padre, con la pareja, con la ex, con el hijo… Y es una trama tan sutil que genera comprensiones. Ahí ves que, en lugar de ser uno mismo se creó un guión de vida artificial.

¿Cómo sanarnos?

Digamos que la vida duele y ante eso nos defendemos. Por eso, el trabajo terapéutico es aprender a defenderse menos y a abrir más el corazón aceptando las cosas tal como fueron.

¿. . .?

Hacia los padres que nos tocaron, hacia los abusos, hacia las traiciones…

¿Y cómo actúa para acompañar todo eso?

Las Constelaciones son un vehículo pero la terapia es, en realidad, meditación. Lo que hoy en día es Mindfulness. También esto es la Gestalt.

¿Qué la hace singular?

Es como si fuera un espejo capaz de acoger todo aquello que está presente porque está necesitando atención. Lo que pasa que es difícil ser consciente de esto. Porque cuando padecemos queremos ausentarnos de nosotros mismos. El camino es estar ahí. Lo que cura es asumir.

La atención plena.

Así no escaparíamos de lo que duele. Si lo logramos lo convertimos en energía de vida.

 

Comments (2)

Post a Comment