Machismo sin fronteras

Machismo sin fronteras

«2 segundos para detectar son 2 segundos tarde». Concienciación sobre agresiones sexuales en Israel.

Las conocidas y consentidas fechorías de Harvey Weinstein han evidenciado un perverso machismo. Lo que acontece en Estados Unidos impacta con determinación. Aunque no solo en EE. UU. está habiendo movimiento, también en Inglaterra, Francia y España, donde ha tenido repercusión la denuncia de Leticia Dolera. La actriz sacó a la luz unos abusos que sufrió a los 18 años a manos de un director. Italia ha dado el contrapunto estos días con el desfile de modelos en vez de bolas para un sorteo de la ATP. Y así estamos, con un tema que nos afecta a todos, que habla mal de todos, por esta lacra llamada machismo (sin fronteras).

“Tienen que demostrar en cada reunión de trabajo que son más inteligentes, más rápidas, más eficientes que los hombres si quieren ser tomadas en consideración”. Estas palabras del artículo El velo de Manuel Vicent me han conducido a una reflexión sobre el papel que desempeñamos en la sociedad. Estoy de acuerdo con el sociólogo Erving Goffman, en la idea de que la identidad se puede constituir por la “construcción de la estructura social en la que nos incluimos y de los roles representados por los interlocutores que tenemos a nuestro alrededor”. Es decir, que la vida puede conducirte por el lado del machismo, de la misoginia dependiendo del ambiente social en el que te muevas. Particularmente, me ha conmocionado el caso de la víctima de la «Manada» que la violó en San Fermín de 2016. Si leer la noticia escrita de un acto así resulta escalofriante, no se me ocurren términos para calificar el acto de los cinco impresentables que la vejaron. Juzgad vosotros mismos. Duro relato.

No era consciente de que hasta Alejandro Sanz entona mensajes machistas. Para muestra palpable, su dueto con Jesse en No soy una de esas. Yo también hago autocrítica. Porque el día que me vi tarareando Mala mujer me dejó frío. ¿Hay límites en el humor? Tengo claro que la libertad es uno de los valores más importantes a los que se puede aspirar y, después de la entrevista que he mantenido con la escritora afgana Nadia Ghulam, más. Pero también sé que el respeto debe acompañar a la independencia. Y a mí, al menos, la mayoría de chistes de género, sobre mujeres, me parecen zafios. Que Alejandro Sanz no sea tildado de machista, al menos, ocasional (quizá por su buena fama), no debe excluir el hecho de que “El Arrebato” tuvo una idea nefasta al melodiar “buscaté un hombre que te quiera, que te tenga llenita la nevera”. Permaneció un tiempo en la retina su metedura de pata y luego se esfumó, en gran medida, al nacerle la genial idea de crear el himno del Centenario del Sevilla. Hay un aspecto emocional que nos hace no querer ver toda la película. Podríamos cavilar más para no endiosar a nadie y cuestionar las propuestas de Los 40. “Las clases medias y burguesas tienen muchos más mecanismos para disfrazar o adornar lo que piensan”, reseña una de las integrantes de Pandora Mirabilia, cooperativa social, feminista e interdisciplinar. Y el cinismo es uno de ellos.

Al final, a una de las conclusiones a las que llego es que, interesa mantener estas divisiones. Porque todos hemos podido cometer actos machistas alguna vez. ¿Pero para que está el discernimiento? Si en política, PP y PDeCAT, entre otros, han conseguido enfrentar a españoles y a catalanes, también parece que a muchos les importa tres pimientos si mueren una media de 60 mujeres al año o si éstas siguen ganando menos por realizar las mismas tareas. Mientras les vaya bien a ellos… ¿Por qué se mira hacia otro lado? Por sentirse amenazados. ¿Por qué no hay fronteras? Algún día las habrá.

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