La buena práctica de escribir a mano sobre ti

La buena práctica de escribir a mano sobre ti

“Podemos ver su potencia vital, su seguridad personal, su extraversión, su fuerza de voluntad, su constancia, su inteligencia concreta, abstracta y emocional, sus capacidades imaginativas e intuitivas, la entereza de su honradez…”, aseguró el grafólogo Francisco Viñals a La Vanguardia. Pero es que además, escribir a mano equilibra el cerebro. Móvil, ordenador, tablet… Todo es tan táctil que cuando vas a buscar un boli no lo encuentras. Pues bien, escribir a mano es una práctica que nos conecta.

Ilustración que expone el mundo de la escritura y el de las nuevas tecnologías.

 

Suena el iPhone. Son las seis y media de la mañana. Leo abre los ojos y sale de la cama objetivo la cocina. Saborea un té y media tostada con aceite. ¿Después se ducha? No. Busca un boli (que no encuentra hasta pasados cinco minutos), papel y redacta tres páginas llenas de pensamientos. Hace, exactamente, la misma rutina desde hace 5 años. Le posibilita tener el coco ordenada y lúcida. 
 
Esta práctica de los tres folios está popularizada entre las personas que siguen a escritoras como Julia Cameron, que habla de las morning pages (páginas de la mañana) para sacar el artista que hay dentro. No solo está de moda actividades como el running y el crossfit, cuyo fin es la superación. El foco está en ir más allá. El de las morning pages también encarna evolución. Esta práctica rivaliza con la filosofía actual de expresar emociones en unos segundos a través de emoticonos o “hablar alto y pensar bajo” en Facebook y Twitter, como diría El Roto. Estudios en neurociencias indican que escribir utilizando sólo una pantalla táctil o el teclado puede afectar el desarrollo del cerebro, sobre todo, el de los niños que están aprendiendo a leer. 
 
“Con lo que está pasando en el mundo, me he olvidado…”. Dicha frase podría darse en infinidad de situaciones hoy en día. Vale lo mismo para caer en el embrollo del asunto Trump, que en el último tatuaje de Messi. En el mundo online, los trending topics marcan la pauta captando nuestra atención de forma cegadora. Esta dependencia viene generada por el impacto de los smartphones en la vida del común de los mortales. Por un lado acercan la información  de Boston a Alicante al segundo; por otro, conducen a los individuos a buscar el interés en lo inmediato por el hecho de ser novedad sin más. Esto no sería dañino si prevaleciera la sensatez. 
 
Pero vivimos todo el día absorbidos por las pantallas. De ahí que actividades como escribir a mano ya no se estilen ni para hacer la lista de la compra. Para más inri, Amazon ha sacado al mercado un botón de plástico con el que podrás solicitar más detergente para la lavadora con un solo click. Lo cierto es que en Finlandia ya no enseñan escritura en las aulas. En EE UU no es obligatorio. La caligrafía está siendo eclipsada por la tecnología, menos en Francia, que está reforzándola. 
 
¿Qué consecuencias puede acarrear? Según la Universidad de Sussex (Reino Unido), emplear sin freno varios dispositivos electrónicos desemboca a poseer una menor densidad de materia gris en una parte concreta del cerebro. Es decir, escribir un rato a mano nos conduciría a tener una vida más saludable. Se trata de volver a recuperar viejos hábitos e incorporar nuevos como meditar. Los dueños de las libretas Moleskine saben bien que hay mercado. ¿Volverá a ponerse de moda? 

 

Ocho conceptos para definirlo: 

 

1. Acción: Ponerse es más importante que el tema en cuestión: conflicto sobre Trump, desarrollar una idea que te surgió ayer, cuando escuchas algo y prefieres callar.

 

2. Reflexión: ¿15 minutos por la mañana y noche? Arrancar escribiendo nos centra el resto del día; revisar el estrés negativo y cambiar perspectivas nos lleva a dormir mejor.

 

3. Solo expresarse: La cuestión es ponerse para ordenar las ideas. Quizá sean profundas o no, lo que importa es desarrollarlas sin cuestionar si podrían explicarse mejor hasta el final.

 

4. Innovación: No detenerse en distracciones hasta el final y soltar lastre nos conectará con nuestra esencia. A partir de ahí, surgirán sorpresas. Motivados no hay límites.

 

5. Manuscrito: Teclear en el PC o Mac es más rápido y limpio. Sin embargo, redactar a mano posibilita tener una conversación con nosotros pausada y con mayor precisión.

 

6. Entrenamiento: Es una manera de ejercitar nuestra forma de comunicarnos. Al igual que se va ganando flexibilidad en yoga, poco a poco, aquí evoluciona nuestro diálogo interno.

 

7. Espejo: “No hay espejo que mejor refleje la imagen del individuo que sus palabras”, Juan Luis Vives. Este ejercicio lleva a quedar retratados y así decidir si cambiar o no.

 

8. Actualidad: “El texto digital es árido”, dice V. Evans, de la Universidad de Bangor. Preguntó a británicos (entre 18 y 25 años): el 72% creía que se expresaba mejor con emoticonos.

 

Aportaciones culturales:

 

Un libro:La magia de escribir”. José Antonio Marina y María de la Válgona. Los autores remarcan la habilidad que aporta para “eliminar obstáculos como la desidia, pesimismo y el miedo”. 

 

Una película: “Descubriendo nunca jamás” (Marc Forster, 2004). La cinta cuenta la historia del escritor teatral Barrie, que crea Peter Pan cuando está en crisis. El resultado en pantalla es genial. 

 

Una historia real: “Hace 3 años, un radiante día de primavera, Toby salió de su colegio en Bolsterstone (Reino Unido) con un libro bajo el brazo: A letter to New Zealand (Carta a Nueva Zelanda), cuenta el viaje que realiza una carta desde el buzón de correos hasta su destinatario. A Toby, hijo de un desarrollador de juegos online y una profesora de idiomas, que tenía 5 años y medio, le entusiasmó la historia y le preguntó a su mamá si podía escribir una carta a todos los países del mundo. Sabine no es una madre cualquiera y no descartó aquella estrambótica idea. Si me lo hubiera dicho por la noche, agotada…, Pero fui consciente del poder de una meta y decidí ver hasta dónde podía llegar”, redacta Ima Sanchís en La Vanguardia. En octubre de 2013 Toby cumplió su reto. 

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