Soledad

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¿Son incompatibles estar solo y felicidad? Existe inquietud social

By Good Men Project.

Hace un tiempo leí que Kois en el diario.es apuntaba que el Reino Unido se planteaba un Ministerio de la Soledad. Resulta que ya es una realidad en forma de secretaría. Kois alertaba de sus complicaciones burocráticas. El caso es que parece que la soledad es tan mortal como fumar 15 cigarrillos al día. Pues los antidepresivos se consumen sin empacho en una sociedad consumista como la nuestra.

Sabíamos que los ancianos son especialmente vulnerables a estar solos, pero ¿y a otras edades? Porque sentirse solo no parece exclusivo de gente mayor. Ahí están los casos de personas sin techo, mujeres maltratadas y gente hiperconectada.

“La modernidad tardía engendra soledad en una vida más larga y con un ocio (y desempleo) que se extienden”, escribe la socióloga Helena Béjar en El País mediante el artículo Solos y felices. Un problema que ha abordado para El Mundo el pensador Byung-Chul Han: “Matamos el tiempo con entretenimiento y ocio cutre que nos entontece. El tiempo festivo es un tiempo en el que la vida se refiere a sí misma, en lugar de someterse a un objetivo externo. Deberíamos liberar la vida de la presión del trabajo y de la necesidad de rendimiento. De lo contrario la vida no merece la pena vivirla. El tiempo ha perdido hoy su fragancia. A la civilización actual le falta sobre todo vida contemplativa. Por eso desarrolla una hiperactividad”. 

En el transcurso de 1800, el filósofo francés Thoreau señaló: “Normalmente, estamos más solos cuando nos reunimos con los demás que cuando permanecemos en casa”. Mientras que Krishnamurti, durante el 1900 expresó su idea de la soledad: “El éxtasis surge cuando uno ya no tiene miedo de estar a solas”.

Librepensantes y mi visión

El pasado jueves, nos reunimos como de costumbre en el Club de Librepensantes quince personas para reflexionar sobre la cuestión. Entonces, surgieron perspectivas como la diferenciación entre el estado físico y el emocional, el individualismo… Más adelante, el egocentrismo de las ciudades volcadas al consumismo, desatendiendo actividades asociativas. Aquí se dijo que oferta hay, demanda también. Quizá falte promoción.

Mi visión para solucionar de forma sencilla este problema es aplicar dos tipos de mirada. Una, interior (observar para saber qué queremos y actuar en consecuencia) y otra, exterior (relacionarse con personas mirando a los ojos). Porque, volviendo a la pregunta, la soledad puede actuar de impulso para vivir de forma más agradable para uno mismo y desde esa satisfacción relacionarnos de forma positiva.

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