La vida puede ser “Wonder”

La vida puede ser “Wonder”

La película de Stephen Chbosky, Wonder, te sumerge en un revelador viaje sobre cómo afrontar los obstáculos que se presentan a diario. Todos nos sentimos feos por dentro y por fuera.

Hace una semana fui con mi hermano al cine a ver Wonder. Sabía poco de la peli. Esperaba menos. En todo caso, esperaba un espectáculo buenista para solucionar los problemas de un chico con una deformación facial, made in Hollywood. Qué va. La historia que aconteció ante nosotros fue un guión sensible, sincero y sencillo. Nada facilón. Habrá ayudado que la idea original surja del exitoso libro La lección de August. “A veces te preocupas un montón por algo que al final resulta no ser nada” o “la grandeza no está en ser fuerte, sino en el buen uso de la fuerza”, dos de las reflexiones que se pueden leer en el libro y ver reflejadas en la pantalla. Enseña a afrontar a la vida ante las dificultades que se plantea uno y plantean los demás.

 

Un fragmento de la película Wonder.

 

Porque como dijo mi hermano al salir de la sala: “Te reconcilia con el género humano”. Y, como digo yo, es una película necesaria para todos porque te enfrenta con las situaciones en las que nos fastidiamos y da luz sobre cómo resolverlas para que sonriamos. Porque lo fácil es decir que es sensiblera pero si la ves con los ojos claros del director Chbosky, descubres mensajes de empatía, compromiso con el ser humano y un puñado de valores más por el camino. August (Auggie) no es el único protagonistas, también lo es la vida de su hermana, su perro, sus padres, sus compañeros de clase… Cada uno tiene sus momentos y sus visiones. Cuando los conoces, todo se enriquece y se relativiza. Ésa es la magia de Wonder. Llorar a gusto. Ya lo dijo el periodista Andrés Montes: “La vida puede ser maravillosa”. Que así sea.

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